El Mirlo
MEMORIA
Artículo 8 de 9
La sintonía de la mente. (Parte I).
Más allá de lo explicado
Con éste título: "la sintonía de la mente", repartimos en dos páginas un texto escrito a raíz del artículo "El modo exacto de estar en el mundo o de cómo enfrentar el antagonismo radical" de Mauricio Márquez Murrieta, para concluir con este apartado de apuntes englobados con el término "Memoria". Seguramente ciertos aspectos acerca de aquello a lo que hemos querido referenciar en esta sección, hayan quedado en exceso conglomerados y reducidos, y muy posiblemente, las interrelaciones
Biblioteca UPASIKA
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Krishnamurti
que hemos trazado se muestren algo asimétricas y arrítmicas. En este sentido nos adherimos a lo que decía Krishnamurti: " … sostengo que la Verdad es una tierra sin caminos, y no es posible acercarse a ella por ningún sendero, por ninguna religión, por ninguna secta."(*) Las implicaciones de esta declaración son amplias y hondas, y cada uno después de percibir la verdad que hay en ella se dará cuenta por sí mismo de los variados significados que se desprenden. La apuntamos precisamente para señalar el hecho de que no podemos repetir los órdenes que nos abren a la verdad, pues a ella se llega a través de la vida misma, y ésta siempre es nueva. Si uno "prescribe" en el flujo del pensar ordenaciones previas que tuviera ahí organizadas y arraigadas, se le hará difícil entonces ver sencilla y fácilmente las nuevas interrelaciones que en el flujo vivo se van desplegando. En todo el compendio del "espejismo de centricidad" procuramos poner esto de manifiesto en la propia manera de ir registrando los apuntes. Obsérvese que a lo único que nos estamos dedicando con tal energía es a transmitir el hecho de lo que ocurre ahora en nuestro cerebro humano, a través precisamente de interrelacionar muy variados "conocimientos" y múltiples percepciones que se reúnen a través de una "invisible macro red" distribuida e interconectada entre todos los cerebros humanos. A pesar de que ahora nos "experimentemos" como algo separado, estamos unidos en la mente, la cual no puede fluir libremente a causa de los órdenes en estado "fijo". De ahí la importancia de que uno se dé cuenta de los nuevos contenidos que se forman y de aquellos que ya se considera que se encuentran formados. Para comunicarnos acerca de todo ello con el reducido pensamiento y su lenguaje, definimos determinadas ordenaciones discursivas, en procura de que el abstracto y reducido discurso, y las reducidas interrelaciones que en cada momento particular podemos con él ir desplegando, nos despierten de manera latente ese inmenso caudal indiviso de interrelacionalidad que discurre en los contenidos de la mente que nos abriga. La sintonía de la mente ocurre cuando eliminamos la interferencia.
(*) Mencionado en el artículo en formato .pdf titulado: "La disolución de la Orden de la Estrella y la crisis de la S.T. Recopilación realizada por Biblioteca UPASIKA, de la Web www.upasika.tk
RICO PAR (Octubre 24, 2009).
Vivir más allá del conflicto
Presentación
El texto que rubrica Mauricio Márquez Murrieta es de imprescindible lectura y estudio. Todo lo que a partir de él aquí se dice, no es más que una exaltación de alegría de lo que al que escribe se le ha despertado "escuchándolo". Incluso, a pesar de cierta divergencia, muy posiblemente léxica, que planteamos hacia el final de este escrito. Téngase en cuenta aquí,

El modo exacto de estar en el mundo o cómo enfrentar la antagonía radical, por
Mauricio Márquez Murrieta
que en este "texto-respuesta", indudablemente no nos referimos a todo su contenido, y que son muchas la cuestiones deberíamos subrayar por las verdades que en él se apunta. Pero esto el lector debe hacerlo por sí mismo cuando lo visite y lo "examine" atentamente. Iremos repitiendo el vínculo por si el lector quisiera hacer una búsqueda en él de cada ítem aquí "escindido".
"Unisonidad Participativa"
Me vas a perdonar, estimado Mauricio, desde luego si te apetece hacerlo, que me deje llevar a través del impecable texto que has escrito, sobre todo a lo que él apunta en un sentido general, de lo cual he de decir comparto substancialmente el importante fondo que hay más allá de las palabras. En este sentido decir que se atisba un sentimiento de "contacto" con la "unicidad" profunda que hay implícita en esta totalidad bullente que es, llamémosla por conveniencia, la creación, entendiendo por ella el flujo borboteante del ahora. Entonces esto revela, si andamos en lo cierto, que primeramente ha habido una dilucidación en ello, en esa "unisonidad" de las cosas y seres que somos el completo universo "palpitante", pero que atendiendo luego, al desastre psicológico y relacional, individualmente y a la par socialmente, en nuestras relaciones; o sea, al ver como está el mundo precisamente a causa de nuestro comportamiento, se haya producido en el cerebro y la psique que hay ahí "nodificada"(*), Mauricio, una necesaria y rápida ordenación acerca de ciertos hechos, para exponerlos de forma que aquel que lo lea, pueda "entrar en razón", y comprender que todo lo que no sea comunicación, diálogo, orden natural, atención y comprensión, dilucidación y descubrimiento, que conjuntamente desembocan en las relaciones que exaltan la participación de y en esa "unisonidad" que apuntamos, ninguna otra cosa nos podrá jamás despertar de nuestro sueño a este acto del ahora en el que la creación completa está manifestándose y fluyendo en el cambio. De lo cual, se hace obvio, nuestra vida sería algo abismalmente diferente de lo que es ahora.
(*) nodificado:
un nodo en el que convergen infinitos "significados" que lo configuran, dotándolo de una relativa autonomía. Todo ser vivo es un ejemplo de esto. Y en un sentido especial lo es el ser humano, al poder hacerse consciente de la mente. Pero la Tierra, con toda la vida (biológica) que alberga concentrada en un punto tan pequeño rodeado de espacios tan inmensos sin ella, es otro ejemplo de como la nodificación es una manifestación de la interrelacionalidad. Una neurona, un árbol, el cerebro, etc. cualquier cosa configurada es un nodo, en el sentido que aquí le damos a éste término.
El diálogo y el ahora
Lo que ahora se escribe, no significa ni una extensión y mucho menos ni una corrección, tampoco una opinión o conclusión a partir de haber asimilado el texto tomado como partida, "El modo exacto de estar en el mundo", que por cierto arribamos a él tras una búsqueda en Google del término "Interrelacionalidad"; (¡qué cosa más bella a la que apunta esta palabra!). Precisamente, lo que se mueve en el "interior" de esta unicidad creacional que somos el completo universo, tanto el conocido como aquel que se nos oculta tras diferentes horizontes. Desde luego, se ha de decir que tiene auténtica importancia prestar atención al texto de Mauricio, comprenderlo cabalmente, pues aún el hecho de que ciertas cuestiones hayan sido abreviadas en él, en conjunto ha hecho que fueran saliendo algunas de las sutilezas que aquí se nos han despertado a partir de la acertada reflexión que en ese texto se revela acerca de los hechos que apunta. Se percibe de fondo, cuando se ha leído el artículo completo, y seguramente es eso lo más importante, su gran interés para que los seres humanos comencemos a discurrir en la inteligencia conjunta y participativa que nos corresponde de forma natural. Dejando atrás este calvario de problemas que parecieran no terminar nunca, todavía peor, pues el riesgo de penetrar en "la zona de lo irreversible", no sabemos si ya se ha dado. De ahí, el ordenar el pensamiento en procura de que a partir del diálogo conjunto, podamos despertar a una nueva relación humana, más allá del dogma y del miedo, de la escala y de la medida. A un nuevo y desconocido entendimiento de uno mismo y de las relaciones sociales. Desde luego, trascendiendo la ilusión del ego-céntrico, de donde nacen todos los problemas. Pero todavía más, de la realización propia y del perpetuo devenir psicológico hacia el futuro. Sentimos que el sentido de la vida es vivirla "ahora", y eso únicamente se puede hacer en el momento vivo. Si en este instante eterno, nuestra mente se encuentra atrapada en el tiempo, en el archivado pasado y en el proyectado futuro emocionales, se hace obvio, que el flujo del ahora queda impercibido. El cerebro así únicamente ve esas dos proyecciones que le ocultan los hechos en el ahora. Así, si de lo que más precisamos es de una mente abierta en el ahora, capaz de prestar atención completa al otro, igualmente a lo que ocurre en uno mismo, y a la relación conjunta, en el ahora, y sintonizar en una mente participativa que sabe lo que es "pensar juntos", o se encuentra descubriéndolo,
El modo exacto de estar en el mundo o de cómo enfrentar el antagonismo radical, por:
Mauricio Márquez Murrieta
se precisa ver con claridad la causa de cómo ahora nos encontramos, que es atrapados en el tiempo y en el ego-céntrico, que impiden comprender la profundidad viva en las relaciones en el ahora. De otra manera, ese "diálogo comunión" al que apuntamos, se verá con muchas dificultades para poder desarrollarse y ponerse de manifiesto, pues desde el pasado o el futuro, lo que esos dos cerebros (o más) han hecho, es alejarse el uno del otro en el tiempo, distanciándose del ahora que es lo único que los une.
Ser amigos, es la única respuesta.
Todo lo que aquí se dice son sutilezas que "pululan" alrededor de esas reflexiones de Mauricio, que procuran arribar a mostrar claramente que el cerebro humano con sus ilimitadas posibilidades, su potencial implícito al cual el propio cerebro puede despertarse, pueden permitirle "eclosionar" abriéndose desde dentro. Discurriendo entonces en la multi-interrelacionalidad manifiesta desde cualquier perspectiva. Ciertamente sutilezas, pero que como podremos comprobar por esta reunión de apuntes acerca del tema en que se concentran, el espejismo de centricidad, hay una concordancia muy estrecha entre los hechos que ambos textos están señalando. Es así que lo que nos menciona Mauricio contribuye sobre manera a poner de relieve más desde la perspectiva social, lo que en este segundo, desde una perspectiva más del interior del ser humano, se está también desplegando, aunque ambos inciden en las dos cuestiones pues el "individuo" y la "sociedad" son inseparables. También podríamos, obviamente, dedicar más tiempo a esclarecer cosas que expresamos y que tal vez, aún siendo muy claras para uno mismo, requerirían aclaración para otros por quedar algo confusas para ellos. De cualquier forma es una corriente de obertura de la mente humana, en la que tal vez por el momento se haga algo incipiente el preguntarse cómo esto va a cambiar las cosas, desde luego en el mejor de los sentidos, desde la inteligencia. O llegar a entender siquiera como ya las está cambiando. Pero cuando uno se va encontrando, cada vez más seres humanos, que ponen su empeño en comprenderlo por ellos mismos y a su vez no "escamotean trabajo" para que otros también podamos comprenderlo, hay que decir que el corazón se abre, la mente se llena de alegría y, sin intención de que suene mitológico, la "comunión humana" parece ser lo único que nos falta. Ninguna otra cosa es necesaria para superar todos los problemas en los que ahora estamos atascados y perdidos.
En la atención no hay promesas
«El modo exacto de estar en el mundo»
La frase se entiende muy bien, en el sentido de "la actitud de uno frente a la vida", y de manera implícita se encuentra: "sin generar distorsiones hacia los otros ni en uno mismo". Denotar aquí, que precisamos hablar del "modo exacto de estar", pues obviamente, como la mayoría ve, ahora no es "exacto" en lo que nos encontramos. Así esto se podría trasladar mucho más cerca todavía, ya que postulada la frase como ahora está, suena un poco al ¿Cómo conseguir… (x cosa)? En este caso, cómo lograr el orden mental y de la acción. Hemos de admitir que tenemos las bibliotecas y las "prácticas prometidas" por muchos humanos repletas de este ¿Cómo conseguir…? Sistemas y "ungüentos" para situar la mente del ser humano en esa "exactitud" que obviamente en algún momento perdimos, pero que sentimos ardientemente (¿lo sentimos todos esto?), que de una forma u otra nos "pertenece" por el sencillo hecho de estar vivos. El "cómo" no nos debería afectar en ningún momento, y debiera estar olvidado, ya que el planteamiento del "cómo", en el contexto que ahora nos incumbe, el ser humano y la vida, la totalidad, siempre cae en lo recursivo, llegando al ¿Cómo deshacerse de todos los "cómos"? Indudablemente, la frase de arriba se puede entender como una "señal", no explica "cómo hacer algo", sino que apunta al "modo" en el sentido de la actitud, de la predisposición, en el acto de encarar y de ello comprender la vida como un todo, individuo y mundo de forma unísona.
Vida y muerte en el ahora
Pero otro matiz muy sutil que sugiere quedarse atrás en la frase, es el hecho de apuntarla, es verdad que en presente, pero un presente que ya "está hecho", eso es lo que implica "un modo exacto de estar", poniendo el énfasis así en un estado mental que observa esa "exactitud", surgiendo entonces de ello la necesidad de comprobación (por comparación) de verificar ese estado de "encontrarse" en lo exacto. Se pone de relieve una especie de necesidad profunda que surge por sentir que uno está en lo correcto. Sin embargo, esta comparación necesaria para "juzgarlo" implica utilizar el pasado, pues compararlo requiere un modelo, y esto es lo que hace que ese presente sea un presente hecho, ya que la comparación es un "ancla" en el tiempo, especialmente en el pasado. Esto se manifiesta y lo sentimos como un ahora hecho. Ahora bien, por otro lado y al mismo tiempo también hay, y esto es lo realmente fantástico y tremendamente "emocionante", en el sentido de lo asombrosa que es la creación, un ahora a percibir que está emergiendo "sin estar hecho", que es el nuevo acontecer que fluye transformando el presente hecho. Podríamos decir: "del hecho a lo nuevo, y de lo nuevo al hecho". Un movimiento que está ocurriendo en el ahora palpitando los dos pulsos uno tan cerca del otro que el espacio entre ellos se pierde en el inmenso infinito; el cual, meramente está "persiguiendo" fundirse en lo eterno. Este movimiento infinito en el "preciso y exacto" ahora, de vida-muerte, que es lo que estos dos estados del ahora están haciendo, no se ha de sentir como algo circular, pues en realidad, ambos ahora, los dos estados del ahora, el que se encuentra en "formato de hecho", y el que está emergiendo como "flujo hacia lo nuevo", son una unidad y no pueden separarse en la vivencia, únicamente el intelecto, como ahora lo está demostrando, puede simbolizar una separación, pero por cierto que no existe, por lo cual, esta conceptualización nos ayudará poco, pues lo que verdaderamente se torna significativo, hace emerger su sentido, es "vivenciar" ese ahora en donde la vida y la muerte fluyen siendo uno, sin pensamiento ninguno, puesto que el pensamiento, nos ancla de nuevo al limitado tiempo, al relativo e incompleto pasado y al incierto futuro. Cuando la totalidad es este ahora indiviso, incipiente y muriente.
Atención a la verdad y a lo falso
Así, la frase podría "rezar": ¿Cuál es el estado de una mente que fluye en el completo significado del ahora? ¿Qué consideraciones y sobre qué hemos de reflexionar para que el cerebro humano pueda sintonizar con ese flujo de percepción y comprensión total de lo que en el ahora se mueve, fluyendo participativamente con ello? Lo que ocurre, es que la frase utilizada como titular por Mauricio facilita la atención inicial del lector a tomarse tiempo para seguir leyendo, pues las que aquí acabamos de esbozar es muy fácil que el lector las desestimara de un plumazo, sin prestar atención, al encontrarlas algo complicadas, si no está algo "familiarizado" acerca de lo que hablamos y siente un profundo interés por esclarecer el estado del cerebro humano, comprobando por sí mismo la verdad o falsedad de lo que se apunta. Perdiéndose, entonces, el clarificador planteamiento que en el completo artículo, precisamente titulado con esta frase, «El modo exacto de estar en el mundo», se hace acerca de las cuestiones que se han de considerar para comprender por qué ahora, los seres humanos, el par mujer-hombre, nos encontramos encadenados a un vivir del cual el devenir con su consecuente sufrimiento es lo único que conocemos, aún las esporádicas exaltaciones en la "alegría del vivir". Y es así, de lo que podemos sentir la ferviente necesidad de escucharnos muy atentamente, y descubrir cuando estamos teniendo un contacto directo con la verdad, lo que implica darnos cuenta en igual medida, de cuando nos estamos quedando atrapados en nuestras falsas proyecciones, pues son ellas las que ocultan la verdad. Ahora nos sentimos "hechos", que es el pasado, y hemos de sentirnos en estado de flujo, que es al ahora. ¿Es esto una verdad o algo falso?
El hecho y el ideal
«lo que es y lo que debe ser»
El hecho no se puede cambiar, únicamente se puede comprender. De la comprensión, el hecho por sí mismo (sin volición) se transforma en lo nuevo. En esa transformación el hecho discurre en el flujo metamorfoseando, ya que la comprensión es en esencia flujo. Pero cuando el ideal "intercepta" el flujo emergente interrumpiéndolo, al convertirse el ideal en la asunción de lo que ha de acontecer, precisamente impulsado por el acto volitivo procedente de la "predilección", ocurre la incomprensión y de ella el conflicto. El ideal es mero pasado y con él no se puede comprender. El ideal, que pretende cambiar un hecho, sujeto como está por la conclusión, por el pasado, impide a lo nuevo emerger transformando el hecho. Entonces ahí, el flujo está truncado y distorsionado. El ideal no transforma el hecho, únicamente lo oculta, permaneciendo el hecho retenido sin variación. Y para que el hecho pueda naturalmente transformarse en lo nuevo ha de ser captado y comprendido sin ideal alguno.
Separatividad y mortandad
« … le permita dejar atrás el perplejo caminar por la selva de incertidumbre al que lo condenó la conciencia de su separatividad (E. Fromm) y mortandad, …»
Pero ante todo nos deberíamos preguntar, para asumir que este "intento" de no sentirse perplejo proviene de alguna realidad interior con pleno significado, si ella misma, esa perplejidad, no surge de algún "mal entendido" en nuestra forma de sentir y percibir la vida. En principio, la separatividad es una ficción del pensamiento, ella no es real, pues, como mínimo esto es empírico, y de hecho verificable a cada paso, en cuanto a los aspectos físicos; la interrelacionalidad que une las cosas en un todo es indiscutible; galaxia, estrella, planeta, vida, etc. El universo completo es un compendio único en el que todo se encuentra interrelacionado e interdependiente, lo que hace que nada esté separado. Así, esta falsa percepción de separación ¿de donde proviene? ¿Del ancestral "divide y vencerás"? Es indudable que el cerebro humano arroja dos funciones extraordinarias, aunque posiblemente con diferenciada importancia. El intelecto (funcional) y la conciencia (el acceso a la inteligencia), y una combinación de estas dos cualidades mal utilizadas, es de donde surge ese falso sentimiento de separación que el ser humano experimentamos a nivel mental y de ahí a nivel psicológico y desde luego entonces a nivel colectivo, social. El intelecto trabaja con pensamiento, el cual es utilizado por el "razonamiento" que el mismo intelecto lleva a cabo. Sin embargo, el intelecto no se da cuenta del principio fundamental de la incompletitud del conocimiento, y de cómo esa carencia mengua todavía más la posibilidad de comprender que nada está separado. Y por cierto que el mismo material que utiliza el intelecto, que es el conocimiento, el pensamiento, es algo que se encuentra dividido, entonces ¿no se ve claro en esto que es el pensamiento el que proyecta esta separatividad? Por otro lado, ¿a qué denominamos conciencia? Ya que si del único movimiento que nos "damos cuenta" es exclusivamente del intelecto, de los contenidos que él "descifra", es obvio que nos damos cuenta de muy poco, o sea, de lo fragmentado. Es aquí donde quizá, debamos plantearnos la diferencia entre "conciencia" y "consciencia",
Observando al Observador
RICO PAR 1990
que podría aportarnos luz para comprender más de cerca qué es lo que está aconteciendo en el cerebro, al ver la diferencia entre ellas. O en cualquier caso, en principio y tras una actitud abierta al descubrimiento, precisar que hemos de comprender de forma totalmente "exacta", qué es lo que significa "conciencia".
El ego-céntrico es el problema
El siguiente punto, cuando el ser humano toma conciencia de su mortandad, ¿por qué esto debería traer incertidumbre, generar problemas? ¿Puede algo que es un hecho irrefutable, por otro lado substancial a la propia creación, a la vida completa, como lo es la muerte, convertirse en algo incierto? O en cualquier caso, ¿producir incertidumbre y ser portador de dolor y confusión? Un hecho es un hecho, únicamente no comprenderlo es lo que pone en modo de sufrimiento a la psique. Cuando hay comprensión no hay sufrimiento. Cuando uno, cualquiera, lo mira desde cerca, con atención y sin predilección ninguna, ve que la vida está muriendo, y de la muerte nace la vida. Este ciclo inseparable es incuestionable. Todo lo "formado" se encuentra sujeto a esta onda. Entonces, la pregunta es: ¿por qué la psique padece, sufre, y se esfuerza en proyectar quimeras, por el hecho irrevocable de la muerte? ¿No es la psique, presa del intelecto y de la memoria psicológica trabajando juntos, atrapada en el tiempo, que proyectando un ficticio centro crea el miedo a la propia disolución de ese centro? De nuevo, ¿no es un mal entendido todo el proceso en su conjunto, la psique céntrica y una falsa conciencia de ella como una realidad verdadera, que proyecta incertidumbre y perplejidad donde no hay ninguna? Así, sintiéndose la psique separada al enclaustrarse en un "cúmulo psíquico", una fija estructura de neuronas y sinapsis en el cerebro proyectando conclusiones intelectuales mezcladas con recuerdos psicológicos, emocionales, todo ello el pasado proyectándose en el flujo del ahora, ¿sea de ahí de donde emerge la ficticia separatividad que ese bucle psicológico proyecta, y entonces a la par surge inevitablemente el miedo a la muerte, que es que ese movimiento egocéntrico se detenga?. Elimínese la centricidad del cerebro, y entonces ¿qué es la conciencia? ¿Cómo se "experimentará" la psique? ¿Qué significado revelará entonces la vivencia? Aquí sentimos que este es el gran, y tal vez el único, problema o dificultad relevante con el que nos enfrentamos los seres humanos, el par mujer-hombre.
Significado "sentido" versus significado "pensado".
« … la posibilidad de la ausencia de un sentido esencial de la vida, … sienta pavor del vacío existencial que ello implicaría.»
Ciertamente, jamás, o rara vez, hemos explorado en esta posibilidad, y de continuo, a partir de cierto momento en la historia humana, damos por sentado de que "sí" existe un sentido o significado definible al que podemos tener acceso, prueba de ello es que las teorías, las creencias, hasta incluso las supersticiones, desbordan el conocimiento humano. Se hace curioso que desde cualquier perspectiva siempre arribamos al mismo punto, partimos de una premisa falsa, ilusoria, el ego-céntrico, que es un mero espejismo. Después, todo lo que a partir de ahí elaboramos está impregnado de irreales sombras. ¿Una explicación, por extensa, por coherente, incluso por verdadera, puede manifestar el sentido de esta inmensidad incapturable en su pleno significado? ¿Puede el cerebro "capturar" la totalidad de la que está surgiendo? Las palabras son meros símbolos que apuntan a un hecho, a la verdad o a lo falso acerca de algo. Es el intelecto el que maneja las palabras. Y con la verdad sintonizamos sin pensamiento, aunque esto lo ha de comprobar uno mismo. Pero ese sentido "creacional" que atisbamos ahí, pues de cualquier forma vemos la magnificencia, la belleza, la desbordante complejidad, nosotros mismos somos "esa cosa" extraordinaria, la misteriosa vida, ¿puede ser captado por un cerebro lleno de ideas-emoción que son pasado y en un continuo estado reestimulativo de ellas, anclado en el tiempo? ¿No se requiere una completa atención más allá de las palabras, el intelecto silenciado, y una psique que no se encuentra prisionera, que es completamente libre para abrirse al significado no conocido? Por eso, no un significado previamente explicado y luego sentido, sino al contrario, en principio es "captado" por el completo ser, "sentido", mente y cuerpo, después viene el intento de comunicarlo. Incluso, si ya somos "eso", en todo caso, no se trata de captación alguna, sino de ver qué es lo que ahora no nos deja darnos cuenta. Ya que ahora no estamos abiertos a lo que es, sino a lo que nos gustaría que fuera. Y esa predilección proviene de la confusión que ahora domina al cerebro y a la psique. No es lo que debemos hacer lo relevante, sino más bien lo que debemos dejar de hacer, que todavía no hemos aprendido. Al mismo tiempo, debemos preguntarnos ¿qué es lo nuevo? Y arribaremos a descubrir que lo nuevo es lo desconocido, y ¿puede un cerebro atrapado en la fijación sintonizar con lo desconocido, estar abierto a ello que es completo movimiento? Nos sorprenderemos en descubrir que la esencia se encuentra en el "vacío", y entonces discurrir en él, es de donde emanan el éxtasis y la gloria. Ahora bien, para un cerebro atrapado en el espejismo de centricidad, que es un inmenso sentimiento psicofisiológico de ser uno un centro, esto son meras palabras con las que poder continuar soñando, pero desde luego atemorizado por el "vacío existencial" que el propio ego-céntrico produce.
Principio y fin en el ahora: el propósito.
« ¿Qué implicaciones tendría el que las cosas, nosotros y la vida, no tuviéramos un sentido, un propósito o un fin? … .»
Desde cualquier perspectiva que observemos la creación, científica o sensitiva, es fácil, tras descubrir la complejidad y la belleza a la que ella llega a través de la inteligencia natural aprendiendo, tener de ello una sensación de propósito, "creación". El propósito es el fin, y el fin es el propio propósito. La vida es el principio y el fin de sí misma. Esto, cualquiera puede "sentirlo", y luego, cuando lo piensa se hace un lío. Porque existe otro ingrediente que pasamos por alto, y es el misterio, precisamente lo desconocido. Lo cual no puede explicarse. El sentirlo se encuentra en el ahora vivo, único e irrepetible. El pensarlo se encuentra en un reducido campo de registros que proyectan sensaciones, no conectadas en directo con el flujo vivo, como sí hace el sentir completo, que es la unisonidad del flujo. El pensamiento por su propia condición es fragmentario y a la vez fijo, pues se sostiene en el conocimiento. La totalidad no puede vivenciarse desde un cerebro ocupado y quieto, estancado en la parte. Y esto se hace obvio por sí mismo, ya que cuando uno se deja llevar por "la nada", siente que todas las cosas son una sola. Cuando percibimos a través del conocimiento, al ser éste fragmentado, el sentimiento que entonces tenemos de la realidad se impregna de esas divisiones. Cuando percibimos sin permitir la infiltración del conocimiento, el sentimiento es el de "un todo unísono". Y ahora cuestionaremos algo, que no debe pasarse a la ligera, ¿puede el cerebro y la psique, aislados en "ladrillo y asfalto", desconectados de la naturaleza, despertar esa inocente docilidad con la nada? Puesto que tal vez ahí nos sorprendamos, y descubramos que es en eso en lo que se encuentra todo el significado. Ahora bien, la creación a todas luces es flujo, interminable e imparable, aunque en ocasiones podamos experimentar una quietud "casi" completa, lo cual significa que ese sentido al que apuntamos se encuentra en movimiento, como la verdad, y que de ninguna manera podemos retenerlos. Esto nos lleva a estar de continuo descubriéndolas, la verdad y la vida, y es precisamente en ello en lo que estriba la belleza. Cuando hay belleza, hay amor e inteligencia, entonces la relación humana es algo por completo distinto de lo que ahora hacemos.
Sintonizando la "mente humana"
« … partir de la idea de que no hay una verdad ni una base sólida e incuestionable sobre la cual pararse para hablar universalmente, lo que, en forma paradójica, y precisamente por ello, porque nadie puede hacerlo, nos permite encontrar una especie de certeza universal en tal constatación, constituyéndose en la base para cimentar un diálogo en el que lo único que se excluyera fuera cualquier intento de afirmar unilateral y arbitrariamente una verdad.»
Ciertamente, y qué bella "expresión psico-matemática", si es que se nos permite calificarlo de esta manera. Pero a su vez se revela, ¡lo complejo pero también enrevesado que se hace el pensamiento y su conocimiento! Cuando tenemos una vivencia directa, sin intervención del pensamiento, ¿no es eso un contacto directo con la verdad? No con una verdad o con algo que es verdadero, sino con la verdad en sí misma.
Intelección - Percepción
La intelección se enfoca en un punto del campo del conocimiento, que es un subcampo del campo de la realidad. La percepción, sin foco alguno, atiende al completo campo de la realidad, "expansividad" sin límites, la totalidad.
Y esto no es un juego de palabras. Cualquiera, o al menos es de desear que así sea, ha tenido o tiene en alguna ocasión o muy a menudo, el auténtico sentimiento de que está en contacto con la verdad, aunque esa percepción sea algo transitorio, pero esto es lógico, nos encontramos en estado de flujo y cambiando, que es el estado en el que se encuentra la creación completa. Absolutamente todo es transitorio, esta es una afirmación sin negación ninguna, y dudo que nadie sintiera que no establece contacto con la verdad cuando le presta atención a este hecho.
De la misma forma, es esta transitoriedad la que manifiesta que todo es flujo, de nuevo, una aseveración que conecta con una verdad irrefutable, "absoluta". ¿Estamos equivocados con este planteamiento? Desde luego que la verdad no es una antorcha que pueda llevarse en la mano proyectando su luz y pregonándola a los cuatro vientos. Ya que ha de ser uno mismo que se "concuerda" con ella. Puesto que asumimos que la verdad existe ¿o esto no es cierto? Y lo que parece hacerse evidente es que sí hay atisbos de sintonía con ella. Aunque condicionados por lo físico y el pensamiento, en muchas ocasiones, quizá demasiadas, nos encontremos en el océano de la ignorancia. Desde
"El modo exacto de estar en el Mundo"
por

Mauricio Márquez Murrieta
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luego sentimos que hay cosas que nos unen o nos separan, (hemos hablado de la "separatividad"), y si las observamos veremos que la totalidad de las que nos separan provienen del pensamiento. Pero los hechos fundamentales son comunes a todos. Los hechos son nuestro primer "puente" para evidenciar la unisonidad implícita y manifiesta en la que participamos, pero que desde luego ahora no vemos. Los hechos, percibidos lúcidamente, son los únicos que pueden sintonizar los cerebros en el "campo" de la mente, indiviso y único, ahora relativamente separados por lo físico, pero muy profundamente divididos por el pensamiento y lo psicológico. ¿No podríamos entonces utilizar como base de nuestras deliberaciones, de nuestros diálogos, (en el sentido que damos de diálogo a partir de como por ejemplo David Bohm lo propone), situarnos en ese campo de premisas factuales comunes que nos unifica? Porque por cierto, el hecho de que ahora nunca paramos de cuestionarnos a nivel psicosociológico, qué debemos hacer para transformar nuestra violenta y frustrante vida, o qué es lo que estamos entendiendo mal para estar sufriéndola, proviene del hecho de que nos sentimos separados, divididos, de lo que postulamos que "nuestra obligación" es juntar las partes, a tenor de ver que las partes nos separan produciendo miedo y violencia. Cuando la cuestión es averiguar por qué lo que en verdad nos manifiesta como "uno", ahora lo desestimamos, queda oculto, y nos aferramos precisamente a lo que nos divide, que es, el ego-céntrico que creemos que somos, y todo lo que de él se produce. El ego-céntrico nunca puede estar unido a nada, pues incluso está dividido de sí mismo.
RICO PAR (Fechas interior texto "Sintonía de la Mente. Parte II).
 
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