Arte Fenoménico de Gaudí

Escribí el artículo El Jesús Invisible de Gaudí en el año 2004, cuando mi confianza por el Arte todavía era bastante indudable. Hoy, tristemente, el Arte (en general) lo veo cada vez en mayor medida una abrasiva aproximación al mito, tan penosamente arraigado en la mente humana. Indudablemente, por suerte, existen artistas que fundamentan su trabajo en el verdadero sentido del Arte, pero son una minoría. La mayor parte de ellos… buscan éxito y gaudireconocimiento, reafirmación propia, lo cual siendo un mito muy añejo pero todavía aceptado y en auge, impregna ese supuesto arte del que presumen de etéreos sueños en la mente, cosa de la que los humanos precisamos urgentemente deshacernos: de la ILUSIÓN que cultivamos y de la cual somos esclavos.

Entonces únicamente me motivó el genio creador de Gaudí en sus aspectos artístico y científico, siempre incuestionable en su creatividad. Mas desde entonces, a causa de ciertos acontecimientos relacionados y un buen caudal de reflexiones que se han ido madurando, siento que deberé escribir una segunda parte que titularé “Regreso al Jesús Invisible de Gaudí”, pero no me comprometo a concluirlo para alguna fecha concreta. En ese futuro texto, si llego a realizarlo algún día, expresaré las diferentes contradicciones envueltas en el Arte, en la religión Católica (y por extensión en cualquier otro tipo de religión), y en el propio Gaudí, así como en el Templo de la Sagrada Familia. Igualmente expondré las contradicciones en mi sentir en relación a esas anteriores, pero no olvidaré recrear lo sorprendente que por detrás de la escultura “Peñasco de Montserrat – Jesús Invisible” hay implícito de manera latente, aunque desde luego nada evidente, pues percibo relaciones que van desde el simbolismo a la metáfora, desde el holograma hasta la cuarta dimensión y desde la psique a la mente, las cuales como se hace evidente requieren de un muy deliberado y exhaustivo trabajo para ser expresadas.

He de admitir que Jesús de Nazaret es un personaje que desde pequeño me ha causado cierta atracción, pero hasta cierto punto es normal pues fui educado en ese credo.  Si me hubieran educado en el budismo o en el Islam posiblemente hubiera ocurrido algo similar, con Buda y sus enseñanzas o con Mahoma y sus promesas. Por suerte al ir madurando pude ir deshaciéndome de todo el caudal mitológico que se procuraba implantar coercitivamente en el cerebro, y pude acceder al cuestionamiento y la investigación apoyados en los hechos y no en la fatamorgana de los anhelos y los cuentos.  Considero un tremendo desastre que los seres humanos, la mayoría,  prefieran sostenerse en quimeras incomprobables, meramente inventadas por el pensamiento, en lugar de descubrir y percibir la vida por sí mismos tal como ella verdaderamente es, y no como otros aseveran que es a través de su experiencia propia. Aquello de lo que Jesús habló (suponiendo que no fuera su vida una invención) es un sueño, pues el amor del que se dice tanto habló él, no es la base de la sociedad en la que vivimos, aunque a muchos les parezca que sí únicamente porque lo imaginan.

Toda creencia es una conjetura, una suposición de que algo es como señala la creencia en cuestión, y mientras uno sea consciente de este hecho la creencia puede tener alguna utilidad momentánea como explicación alegórica. Mas cuando se toma la creencia como un hecho, y por ser creencia sin ningún fundamento comprobable, se convierte en mero mito en el cerebro estrangulando la auténtica comprensión a la que uno podría arribar desde una mente basada exclusivamente en la percepción de los hechos y no en invenciones heredadas basadas en el miedo y la ignorancia. Eso que llamamos Dios, con tantas caras diferentes como tantos creyentes en eso existan, es una mera invención del pensamiento. Y es fácil comprobar que la finalidad de mantenerla en auge no es otra que tener a la gente atenazada en el temor y perpetuar un estado indigno del ser humano.

El Templo de la Sagrada Familia como obra arquitectónica, artística, puede ser aceptable. Pero todo el caudal de mito que simboliza es un auténtico absurdo. Lo que mantiene su construcción es el negocio, los millones de euros que mueve al año, todo ello para adorar a un mito, mientras muchos carecen de los básicos imprescindibles para la vida. En definitiva algo nada diferente de la sociedad que hemos construido basada en la grandeza de unos y la pequeñez de muchos. El sistema capitalista que defiende la explotación del ser humano y el total desequilibrio de los recursos. El propio Gaudí cayó en la trampa, pues de una mente progresiva y científica en su juventud se fue deslizando a una mente creyente y mitológica a partir de que le encargaran la construcción del templo con todo su caudal simbólico y mitológico, el cual es la base de su inspiración en todo el desarrollo de esta espléndida obra matemática materializada en piedra que es el completo templo. Adornándose de humildad y pobreza en realidad estaba engrandeciendo su ego, pues con tal encargo tenía la oportunidad de materializar su creatividad y coronarse con su obra póstuma como “magistral” frente a los otros.

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El Jesús Invisible de Gaudí, símbolo metafísico del Amor Creacional.

Con estos pareceres que expongo, no intento destruir a nada ni a nadie. Un espejismo no puede destruirse, pues en su base es inexistente. Sólo puede diluirse cambiando las condiciones que lo generan. Sé que aquellos que tienen implacables creencias se sienten atacados cuando se les cuestiona y están totalmente cerrados a mirar por encima del muro que los encierra. Prefieren vivir aislados en sus tradiciones pues descubrir lo nuevo se les hace muy incómodo. Pero si es verdad que los seres humanos hemos de avanzar a una nueva y auténtica sana sociedad en la que toda la ignorancia acumulada por siglos se desvanezca, es necesario que precisamente escuchen los que más anclados se encuentran, pues aquellos que dudan, que se sienten incapaces de concluir afirmaciones, que sienten que la vida es algo que se descubre de continuo y no puede reducirse a ninguna explicación y menos a ningún dogma, ya están en el camino de abrir y liberar la mente.

La historia en muy variados contextos tal como está escrita contiene muchas falsedades promovidas por diferenciados intereses. Y esto ocurre en muchos contenidos del conocimiento humano. La historia siempre es fragmentaria, parcial y dudosa en cierto grado que puede ser más o menos amplio según los casos. Lo que no interesa a los que la están escribiendo en el ahora se oculta, no se menciona, hasta se elimina. En el mejor de los casos se disfraza, se tergiversa. De esto tenemos interminables ejemplos en todas las épocas, incluso en la nuestra en la que estamos vivos. Es por ello que en el contexto de lo que estamos hablando: “el arte fenoménico de Gaudí”, cabe preguntarse ¿qué hay detrás de la obra Peñasco de Montserrat – Jesús Invisible? Gaudí se llevó el secreto, pues por lo visto sólo él sabía de su existencia y el auténtico sentido simbólico que con ella él estaba expresando. Pareciera que precisamente por lo innovador de su diseño y lo peligroso de su lenguaje a muchos les convenga más que no se descubra el auténtico significado que Gaudí quiso expresar con la escultura. (Y personalmente no presumo con el artículo de dar la respuesta correcta. A través del mismo solo expongo mis pareceres en relación a esta peculiar obra, y desde luego completamente abierto a cualquier crítica). La cultura planetaria está llena de estos escamoteos, en los que a medida que las generaciones se suceden lo auténtico que haya ocurrido en algún momento dado se va transformando perdiéndose el verdadero reflejo de lo que en verdad ocurrió o se dijo.

De cualquier manera ahí están los textos, las realizaciones fotográficas y los dibujos que confeccioné y ordené en el año 2004 esquematizando los sentires que en diferenciados momentos en el tiempo supusieron para mí la obra “Peñasco de Montserrat – Jesús Invisible” hasta ese momento en que colgué el artículo en la web Internet.

Rico PAR – Agosto 2013

Su precipitada muerte no le dió tiempo para ejecutar y presentar esta insólita escultura fruto de su inspirada creatividad.

http://www.mentefactual.com/gaudi/